El próximo 11 de julio el T-Mobile Arena de Las Vegas será el escenario del regreso más esperado del año: Conor McGregor vuelve al octágono tras cinco años ante Max Holloway, en una revancha 13 años después de su primer encuentro.
Las señales apuntan a un McGregor más enfocado que nunca. El irlandés ha trasladado su campamento a California, entrena dos sesiones diarias y ha vuelto al pool antidopaje de la CSAD, siendo el luchador más controlado del roster en 2025.
El combate se disputa en peso wélter (170 libras), lo que otorga a McGregor una notable ventaja de tamaño sobre Holloway. En el coestelar, Paddy Pimblett se mide a Benoit Saint-Denis.